Acerca de los egregores colectivos

Por: Glenda González

Una vez en conocimiento de qué es un egrégor o forma de pensamiento y de cómo nosotros mismos contribuimos a su formación, entendemos nuestra participación en la creación y refuerzo de egrégores colectivos, aquellas formas de pensamiento positivas o negativas que se convierten en creencias, ideologías costumbres, hábitos y prácticas propias de una determinada cultura o colectividad.

Obviamente, la mayoría de las veces no somos partícipes de su creación, pues nacemos y crecemos en una localidad que ya viene manejando ese egregor desde décadas o siglos atrás; pero sí somos partícipes de su refuerzo, en la medida en que por falta de consciencia seguimos dando energía a egrégores colectivos negativos, como aquellos que se alimentan con emociones de discriminación, odio, egoísmo, violencia y abusos, que son sostenidas por un grupo o un país.

Vemos un ejemplo de este refuerzo  a un egrégor negativo en las prácticas de discriminación de muchos países hacia personas de otro país o de otras razas o étnias; igual en la intolerancia y el odio entre clases sociales, o entre quienes tienen ideologías y creencias religiosas distintas.

En un extremo se hallan quienes llegan hasta el punto de asesinar, atacar y dañar a los demás con base a estas ideas; sin embargo, también alimentan al egrégor negativo quienes en su mente aprueban tales ideas, incluso en acciones tan simples, como el rechazo y la crítica a un vecino o la satisfacción de ver noticias, películas y mensajes relacionados. En la medida en que se sigue repietiendo la idea, sobre todo en medios de comunicación masivos, el egrégor toma mayor fuerza.

Cómo funcionan y cómo podemos disolver egrégores colectivos
las formas de pensamiento creadas por los individuos pueblan el ambiente y reaccionan sobre todo organismo sensitivo o nervioso que se ponga en contacto con ellos. Estos egrégores creados por el hombre son de temperamento gregario y se agrupan por clases. Reiterar esto es importante porque ayuda a comprender que cuando proyectamos una forma de pensamiento atraemos hacia nosotros a cuántos elementales de su propia índole alcanza su intensidad, llegando a constituir por aglomeración una entidad colectiva.

Del carácter de estas entidades colectivas dependen las características de las familias, poblaciones, regiones y naciones, en la medida en que determinan un ambiente astral, en el que actúan los cuerpos emocionales y mentales de los individuos pertenecientes a la respectiva familia, población, región o nación. En consecuencia tal ambiente colectivo modifica la actividad del individuo y limita hasta cierto punto la expresión de sus facultades personales.

Por ello, cuando el hombre evalúa una nueva idea, su subconsciente la verá a través del cristal energético de su entorno familiar, vecinal, regional o nacional, lo que ocasiona que la idea pueda ser distorsionada por refracción en el ambiente.


La influencia de las entidades colectivas sobre el ambiente, sobre todo cuando son de siniestra y destructora índole, actúan como focos de tremenda energía desintegradora, que ocasionan en el plano físico estragos tales como los accidentes, tempestades, ciclones, huracanes, terremotos e inundaciones.


Tal hecho representa limitaciones kármicas que tienen que ver con la influencia en nuestra vida del inconsciente colectivo. Aunque al mismo tiempo explican el funcionamiento de los denominados campos mórficos dentro del ámbito energético universal, permitendo la transmición telepática de nuevas ideas, creencias, sentimientos y conductas entre los integrantes de una misma especie.

Entender cómo funcionan estos campos mórficos ayuda a intervenir sobre las formas de pensamiento colectivas. La clave se halla en saber que cada vez que un individuo dentro de una familia, población, nación o región, trabaja conscientemente en liberar, eliminar y transmutar las formas de pensamiento destructivas que ha creado, para luego emitir y formar elementales constructivos, influye sobre la forma de pensamiento colectiva dominante.

Por tanto, mientras más individuos se sumen a esta actividad, se irán disolviendo los entes negativos colectivos y se manifestarán en el ambiente más resultados positivos.

Practicar el ejercicio indicado en el artículo "Disolver formas de pensamiento", incluído en este blog, también es una forma de contribuir a la transformación de egrégores colectivos.


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